
Agradecemos la invitación de Martina Yopo y Macarena Orchard (Instituto de Sociología PUC) a dialogar sobre un tema que cruza ética, política y psicología del desarrollo.
Nuestra académica, Javiera Navarro, Psicóloga Clínica experta en vínculos tempranos, compartió una reflexión situada tanto en su trayectoria investigativa como en su experiencia personal como madre a través de donación de espermios. Porque hablar de reproducción humana es hablar desde los cuerpos, las biografías y los afectos.
La maternidad —ya no es destino, sino decisión— se vive hoy en un contexto de baja natalidad histórica en Chile y maternidades/paternidades cada vez más diversas. Lejos de ser un “problema”, las preguntas abren posibilidades para repensar qué entendemos por madre, padre y familia.
La infertilidad afecta a un 15% de la población, y la noción de infertilidad funcional amplía el debate hacia derechos, ética y acceso a nuevas formas de reproducción. La voluntad procreacional —la decisión autónoma de ejercer filiación más allá de lo biológico— nos invita a preguntarnos de qué están hechos los lazos familiares.
La respuesta no está solo en la biología ni en la ley, sino en los vínculos afectivos y de cuidado.
La reproducción no es solo un hecho médico: es un proceso relacional, afectivo y social.
Repensarla implica reconocer la interdependencia entre gestantes, donantes, madres, padres, hijas e hijos, y situar al centro no solo el derecho a nacer, sino el derecho a sentirse querido, verdadero y perteneciente.
Desde la psicología del desarrollo proponemos integrar voluntad procreacional con condiciones reales de cuidado, para una sociedad que garantice —y no inhiba— el deseo de tener hijos e hijas.

Agradecemos la invitación de Martina Yopo y Macarena Orchard (Instituto de Sociología PUC) a dialogar sobre un tema que cruza ética, política y psicología del desarrollo.
Nuestra académica, Javiera Navarro, Psicóloga Clínica experta en vínculos tempranos, compartió una reflexión situada tanto en su trayectoria investigativa como en su experiencia personal como madre a través de donación de espermios. Porque hablar de reproducción humana es hablar desde los cuerpos, las biografías y los afectos.
La maternidad —ya no es destino, sino decisión— se vive hoy en un contexto de baja natalidad histórica en Chile y maternidades/paternidades cada vez más diversas. Lejos de ser un “problema”, las preguntas abren posibilidades para repensar qué entendemos por madre, padre y familia.
La infertilidad afecta a un 15% de la población, y la noción de infertilidad funcional amplía el debate hacia derechos, ética y acceso a nuevas formas de reproducción. La voluntad procreacional —la decisión autónoma de ejercer filiación más allá de lo biológico— nos invita a preguntarnos de qué están hechos los lazos familiares.
La respuesta no está solo en la biología ni en la ley, sino en los vínculos afectivos y de cuidado.
La reproducción no es solo un hecho médico: es un proceso relacional, afectivo y social.
Repensarla implica reconocer la interdependencia entre gestantes, donantes, madres, padres, hijas e hijos, y situar al centro no solo el derecho a nacer, sino el derecho a sentirse querido, verdadero y perteneciente.
Desde la psicología del desarrollo proponemos integrar voluntad procreacional con condiciones reales de cuidado, para una sociedad que garantice —y no inhiba— el deseo de tener hijos e hijas.