El 25 de marzo pasado, el reciente Doctor en Psicología UAH 2025, Mauricio Toval, publicó el artículo “Voices and Melodies of Artistic Precarity: The Unbearable Flexibility of Subjectivity in Chilean Independent Musicians” en el Volumen 8, Número 1, de la Revista Human Arenas.
El texto examina la precariedad de la subjetividad de los músicos independientes en un capitalismo flexible. Mediante una metodología cualitativa basada en entrevistas en profundidad y análisis dialógico del discurso, explora las tensiones entre el deseo de los participantes de profesionalizar sus carreras musicales y las dificultades económicas que enfrentan.
“Nuestro principal hallazgo es que la precariedad no es solo económica, sino también existencial, ya que los músicos viven en constante incertidumbre sobre la continuidad y viabilidad de sus carreras, una duda que impregna todo el proceso creativo. El placer de la libertad creativa coexiste con el sufrimiento derivado de la inestabilidad, y esta precariedad está profundamente integrada en la subjetividad de los músicos como parte inseparable de su identidad. A pesar de estas tensiones, los músicos siguen comprometidos con sus carreras, aceptando la precariedad como una condición inevitable para su realización personal y profesional”, asegura el resumen de la publicación, en la cual también participó el decano de la Facultad de Psicología, Álvaro Soto, y el director del Doctorado en Psicología UAH, Gabriel Fortes.
Mientras que el 17 de marzo, la estudiante de tercer año del Doctorado, Camilla Urrea, publicó el artículo “Diálogos intergeneracionales como idea resistente en contextos de reparación del Estado”, en el Vol. 14 Núm. 27 (2025) de la Revista Liminales: Escritos sobre Psicología y Sociedad.
En él, Urrea explora busca tensionar la idea convencional y patologisista de la reparación, que conduce a las personas a reconocerse sólo como víctimas y objetos de reparación, en el contexto de las distintas violaciones sistemáticas cometidas durante el régimen civil-militar (1973 a 1990) y el Estallido Social (2019), que llevaron al gobierno a ejecutar políticas de reparación.
“Propongo que las prácticas lingüísticas entre distintas generaciones, mediante las que se dialoga el presente, se construye memoria y se transforma el sentido de la experiencia de represión y su legado, pueden ser una forma de resistir al relato hegemónico del pasado y el mandato estatal de victimización y reparación” asegura.