Adriana Fernández: “Si no se hace crítica social aquí, dónde”

El carisma y tremenda vocación docente hacen que Adriana Fernández sea una cara muy familiar entre los estudiantes de Psicología en la UAH. No por nada en 2018 fue reconocida por quienes cursan quinto año como la Mejor Profesora Colaboradora.

Adriana es titulada como Psicóloga de la Universidad de la Frontera de Temuco y realizó su formación como terapeuta familiar y de parejas en el Instituto Chileno de Terapia Familiar, y el Magíster de Terapia Familiar en la UAH. Ya lleva casi nueve años enseñando en esta institución, y dos en que se decidió a impartir clases exclusivamente en la Universidad Alberto Hurtado. Durante 2019 se incorporará al área clínica, en la que estará realizando diversas tareas, como la coordinación de la revisión curricular y el apoyo al cambio de ubicación del CAPS, además de la realización de docencia y supervisión.

– ¿Cuánto tiempo llevas haciendo clases en la Facultad de Psicología de la UAH y qué cursos impartes?

– Hago clases desde el 2010 ó 2011. Partí haciendo supervisiones de práctica y pre práctica y luego comencé como docente de Psicología Clínica del Módulo Sistémico. Después sumé Clínica Infanto-juvenil desde la perspectiva sistémica. Hace dos años que se creó un ramo nuevo, que es Intervención en Psicoterapia, que también lo estoy haciendo.

– ¿Qué es lo que te gusta de enseñar en esta universidad en particular?

– Me gusta el ambiente en general, me siento bien acá, con las y los colegas, me gusta el espacio físico, lo encuentro muy lindo y también que esté ubicado en el centro. Me gusta mucho el proyecto de la Facultad de Psicología, el enfoque que tiene y la preocupación que hay por que los alumnos salgan bien preparados para trabajar. Creo que acá se trabaja con mucha seriedad y que se pone mucho énfasis en una formación bastante integral. Creo que los aspectos éticos son importantes, se les enseña a los alumnos y ellos lo recogen desde muy temprano, como es la preocupación por el otro, la responsabilidad y el compromiso, que son parte fundamental de la formación. Y me gusta trabajar con los alumnos en general, he hecho clases en otras universidades también, pero hace dos años que decidí quedarme solo acá.

– ¿Y por qué decidiste enseñar solo en la UAH?

Porque hay un perfil formativo y de las características de los estudiantes. Creo que acá llegan chicos que tienen mucho interés por aprender y con una mirada bastante analítica y crítica, no son pasivos, sino que más bien te preguntan, se inquietan, les llaman la atención las cosas, y eso hace más interesante la docencia. Prefiero un curso que te ofrece desafíos, que incluso te ponga en aprietos, que cuestione. Yo recuerdo una de las primeras clases que hice en psicología clínica, como yo hacía el módulo sistémico, había un grupo que estaba muy interesado en el psicoanálisis y que desafiaban mucho la teoría sistémica, hacían muchas críticas, y eso me gusta. Lejos de molestarme, me parece súper interesante que se pusieran así y pudiéramos conversar.

– Tú hablas del perfil de los alumnos de acá, que son inquietos y desafiantes, ¿hay algo más que desatacarías de ellos?

Hay hartos alumnos que estudian y trabajan, que son muy esforzados, y creo que eso les da un nivel de madurez y una perspectiva más amplia de la vida, lo que favorece mucho el trabajo y el trabajo clínico con pacientes en general. Ellos saben lo que cuestan las cosas, lo que es trabajar, levantarse temprano, lo que hace que muchos sean muy maduros. Estoy generalizando, porque claramente también hay cursos que tienen grupos más inquietos y activos y otros grupos de alumnos que no preguntan tanto y que están más en silencio, pero hay una parte importante de gente que mueve y fomenta la curiosidad. Es relevante también que aquí esté presente la movilización estudiantil, y se nota. Es incómodo que haya paros y tomas y que se altere el funcionamiento habitual, pero me parece que el beneficio es mayor que la incomodidad en el sentido de que es mejor tener estudiantes que participen, que se motiven, que tengan opinión, a tener a personas pasivas simplemente recibiendo información. Es complejo, porque es una universidad en que los estudiantes son movidos, tienen intereses políticos, hay grupos que hacen demandas, pero eso está bien, eso corresponde, para eso es la universidad.

Por otra parte, me parece bien poder participar de asambleas en las que se discutan temas del aprendizaje de la universidad, porque de lo contrario es como repetir un colegio, siguiendo para adelante sin cuestionar. Si no se hace crítica social aquí, dónde. Y eso me parece súper interesante.

– Eso que me comentas es por parte de los estudiantes. Ahora, ¿qué crees que les entrega la universidad que sea distintivo a otras instituciones?

Yo estudié en un colegio de región que se llamaba Padre Hurtado, era de Jesuitas. En la época en que estudié, se caracterizaba por un compromiso social, por tener una mirada sobre la pobreza, que tenía que ver con una lógica de la congregación y que da cierto sello que tiene que ver con lo social. A mí me interesa más por el lado social que por lo religioso. Y creo que particularmente, como figura, el Padre Hurtado sale de los cánones tradicionales de los santos de las iglesias. Es un santo de la calle, que fue tratado de comunista, pero que se preocupó de temas importantes, habló de la pobreza, de la igualdad, de los sindicatos, entonces no sé si será una cosa media romántica, pero creo que una institución que tiene ese nombre tiene que tener ciertas características o por lo menos hay una responsabilidad, y eso acá se ve.

– ¿Tú puedes ver en los 5 años de formación que los estudiantes se permeen de ese sello y sensibilidad?

– No sé si la universidad hace algo en particular en otras asignaturas o es algo de los chicos, porque hay muchos que sí tienen esa preocupación. Creo que a la mayoría le sale natural tener una actitud de respeto, tienen incorporado lo social en esas miradas, en las intervenciones y en las cosas que hacen, yo lo veo. Yo trabajo con alumnos de cuarto y quinto, entonces me resulta difícil saber si llegan a con esas inquietudes, porque hay algo de la universidad que les llama la atención, o hay algo que se va haciendo en los primeros años, yo creo que debe ser algo de las dos cosas. Los chicos primero se interesan, les llama la atención una universidad que está en el centro, que tiene una imagen de compromiso social, y luego en cuarto y quinto año yo veo aspectos que tienen que ver con considerar el contexto, ser empáticos con personas que viven realidades diferentes, lo que es muy positivo.

– ¿Cómo ves que los prepara la UAH para enfrentarse a los desafíos profesionales?

– Yo creo que el ser analíticos, críticos, tener este pensamiento que los ayuda a considerar diferentes variables, es algo que les va a servir en cualquier ámbito donde se desenvuelvan. Creo también que la práctica es bastante acompañada. En general cuando realizan sus prácticas, están siendo acompañados por el supervisor docente además del supervisor en terreno, y creo que los espacio de supervisión sirven para conversar de todos estos temas… de la inserción laboral, de cómo hacerlo, porque no es centrado solamente en el contenido teórico que tengas que ejecutar específicamente como psicólogo o psicóloga, también tiene que ver con cómo te insertas en una institución, qué habilidades blandas tienes que tener. Yo sé que los chicos han tenido la posibilidad de participar en algunos talleres de habilidades y destrezas laborales, me parece que eso es importante. Yo sé de muchos alumnos que ahora están trabajando, y la impresión que tengo es que les ha ido bien y se han adaptado. Muchos están bien contentos con lo que están haciendo.

 

Adriana Fernández: “Si no se hace crítica social aquí, dónde”

El carisma y tremenda vocación docente hacen que Adriana Fernández sea una cara muy familiar entre los estudiantes de Psicología en la UAH. No por nada en 2018 fue reconocida por quienes cursan quinto año como la Mejor Profesora Colaboradora.

Adriana es titulada como Psicóloga de la Universidad de la Frontera de Temuco y realizó su formación como terapeuta familiar y de parejas en el Instituto Chileno de Terapia Familiar, y el Magíster de Terapia Familiar en la UAH. Ya lleva casi nueve años enseñando en esta institución, y dos en que se decidió a impartir clases exclusivamente en la Universidad Alberto Hurtado. Durante 2019 se incorporará al área clínica, en la que estará realizando diversas tareas, como la coordinación de la revisión curricular y el apoyo al cambio de ubicación del CAPS, además de la realización de docencia y supervisión.

– ¿Cuánto tiempo llevas haciendo clases en la Facultad de Psicología de la UAH y qué cursos impartes?

– Hago clases desde el 2010 ó 2011. Partí haciendo supervisiones de práctica y pre práctica y luego comencé como docente de Psicología Clínica del Módulo Sistémico. Después sumé Clínica Infanto-juvenil desde la perspectiva sistémica. Hace dos años que se creó un ramo nuevo, que es Intervención en Psicoterapia, que también lo estoy haciendo.

– ¿Qué es lo que te gusta de enseñar en esta universidad en particular?

– Me gusta el ambiente en general, me siento bien acá, con las y los colegas, me gusta el espacio físico, lo encuentro muy lindo y también que esté ubicado en el centro. Me gusta mucho el proyecto de la Facultad de Psicología, el enfoque que tiene y la preocupación que hay por que los alumnos salgan bien preparados para trabajar. Creo que acá se trabaja con mucha seriedad y que se pone mucho énfasis en una formación bastante integral. Creo que los aspectos éticos son importantes, se les enseña a los alumnos y ellos lo recogen desde muy temprano, como es la preocupación por el otro, la responsabilidad y el compromiso, que son parte fundamental de la formación. Y me gusta trabajar con los alumnos en general, he hecho clases en otras universidades también, pero hace dos años que decidí quedarme solo acá.

– ¿Y por qué decidiste enseñar solo en la UAH?

Porque hay un perfil formativo y de las características de los estudiantes. Creo que acá llegan chicos que tienen mucho interés por aprender y con una mirada bastante analítica y crítica, no son pasivos, sino que más bien te preguntan, se inquietan, les llaman la atención las cosas, y eso hace más interesante la docencia. Prefiero un curso que te ofrece desafíos, que incluso te ponga en aprietos, que cuestione. Yo recuerdo una de las primeras clases que hice en psicología clínica, como yo hacía el módulo sistémico, había un grupo que estaba muy interesado en el psicoanálisis y que desafiaban mucho la teoría sistémica, hacían muchas críticas, y eso me gusta. Lejos de molestarme, me parece súper interesante que se pusieran así y pudiéramos conversar.

– Tú hablas del perfil de los alumnos de acá, que son inquietos y desafiantes, ¿hay algo más que desatacarías de ellos?

Hay hartos alumnos que estudian y trabajan, que son muy esforzados, y creo que eso les da un nivel de madurez y una perspectiva más amplia de la vida, lo que favorece mucho el trabajo y el trabajo clínico con pacientes en general. Ellos saben lo que cuestan las cosas, lo que es trabajar, levantarse temprano, lo que hace que muchos sean muy maduros. Estoy generalizando, porque claramente también hay cursos que tienen grupos más inquietos y activos y otros grupos de alumnos que no preguntan tanto y que están más en silencio, pero hay una parte importante de gente que mueve y fomenta la curiosidad. Es relevante también que aquí esté presente la movilización estudiantil, y se nota. Es incómodo que haya paros y tomas y que se altere el funcionamiento habitual, pero me parece que el beneficio es mayor que la incomodidad en el sentido de que es mejor tener estudiantes que participen, que se motiven, que tengan opinión, a tener a personas pasivas simplemente recibiendo información. Es complejo, porque es una universidad en que los estudiantes son movidos, tienen intereses políticos, hay grupos que hacen demandas, pero eso está bien, eso corresponde, para eso es la universidad.

Por otra parte, me parece bien poder participar de asambleas en las que se discutan temas del aprendizaje de la universidad, porque de lo contrario es como repetir un colegio, siguiendo para adelante sin cuestionar. Si no se hace crítica social aquí, dónde. Y eso me parece súper interesante.

– Eso que me comentas es por parte de los estudiantes. Ahora, ¿qué crees que les entrega la universidad que sea distintivo a otras instituciones?

Yo estudié en un colegio de región que se llamaba Padre Hurtado, era de Jesuitas. En la época en que estudié, se caracterizaba por un compromiso social, por tener una mirada sobre la pobreza, que tenía que ver con una lógica de la congregación y que da cierto sello que tiene que ver con lo social. A mí me interesa más por el lado social que por lo religioso. Y creo que particularmente, como figura, el Padre Hurtado sale de los cánones tradicionales de los santos de las iglesias. Es un santo de la calle, que fue tratado de comunista, pero que se preocupó de temas importantes, habló de la pobreza, de la igualdad, de los sindicatos, entonces no sé si será una cosa media romántica, pero creo que una institución que tiene ese nombre tiene que tener ciertas características o por lo menos hay una responsabilidad, y eso acá se ve.

– ¿Tú puedes ver en los 5 años de formación que los estudiantes se permeen de ese sello y sensibilidad?

– No sé si la universidad hace algo en particular en otras asignaturas o es algo de los chicos, porque hay muchos que sí tienen esa preocupación. Creo que a la mayoría le sale natural tener una actitud de respeto, tienen incorporado lo social en esas miradas, en las intervenciones y en las cosas que hacen, yo lo veo. Yo trabajo con alumnos de cuarto y quinto, entonces me resulta difícil saber si llegan a con esas inquietudes, porque hay algo de la universidad que les llama la atención, o hay algo que se va haciendo en los primeros años, yo creo que debe ser algo de las dos cosas. Los chicos primero se interesan, les llama la atención una universidad que está en el centro, que tiene una imagen de compromiso social, y luego en cuarto y quinto año yo veo aspectos que tienen que ver con considerar el contexto, ser empáticos con personas que viven realidades diferentes, lo que es muy positivo.

– ¿Cómo ves que los prepara la UAH para enfrentarse a los desafíos profesionales?

– Yo creo que el ser analíticos, críticos, tener este pensamiento que los ayuda a considerar diferentes variables, es algo que les va a servir en cualquier ámbito donde se desenvuelvan. Creo también que la práctica es bastante acompañada. En general cuando realizan sus prácticas, están siendo acompañados por el supervisor docente además del supervisor en terreno, y creo que los espacio de supervisión sirven para conversar de todos estos temas… de la inserción laboral, de cómo hacerlo, porque no es centrado solamente en el contenido teórico que tengas que ejecutar específicamente como psicólogo o psicóloga, también tiene que ver con cómo te insertas en una institución, qué habilidades blandas tienes que tener. Yo sé que los chicos han tenido la posibilidad de participar en algunos talleres de habilidades y destrezas laborales, me parece que eso es importante. Yo sé de muchos alumnos que ahora están trabajando, y la impresión que tengo es que les ha ido bien y se han adaptado. Muchos están bien contentos con lo que están haciendo.

 

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