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N. Schongut: “Si uno quiere contribuir con el feminismo, no hay que apropiarse de los espacios de las mujeres si no feminizar los espacios donde uno participa”.

Nicolás Schongut es psicólogo de la Universidad Diego Portales con Magíster y Doctorado en Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus primeros trabajos están ligados a entidades como la Corporación La Morada, la Fundación Templanza y algunos proyectos junto al SENAME. Él mismo los resalta argumentando que ahí aprendió sobre vulnerabilidad en niños, sus vínculos familiares y principalmente sobre violencia de género.

Fueron esos años los que lo motivaron a viajar a España a profundizar sus conocimientos; fueron esos años los que le dieron interés por el feminismo. “Estudiando la violencia de género te das cuenta que uno mismo entiende, por ejemplo lo académico, desde una mirada no-feminista, por eso era importante meterme en esas corrientes de pensamiento”, asegura el psicólogo.

Es que Nicolás Schongut, nuevo profesor de la carrera de Psicología y del Magíster en Psicología Social, ha trabajado estudiando sobre las epistemiologías feministas, distintas a la tradicional y que viene a poner en valor un “conocimiento feminista”. Es ahí donde el psicólogo entrega un punto.

“Si uno quiere contribuir con el feminismo, no hay que apropiarse de los espacios de las mujeres, si no feminizar los espacios donde uno participa”, enfatiza Schongut.

¿Cómo se feminiza un espacio en lo social?

Es difícil, hay que ir con cuidado. En los grupos de hombres heterosexuales, donde hay poder y privilegio, es muy difícil cuestionar al que, verbalmente o enviando imágenes por redes sociales, cae en la violencia de género, en la discriminación, en el machismo. Hay que estar dispuesto a perder esos privilegios poniendo en alerta ciertos abusos, con el fin de ojalá concientizar a tu círculo cercano, pero por lo general eres tildado del grave del grupo.

Y siendo así de difícil, ¿crees que alguien cambie su mirada sobre el machismo y la violencia de género que ejerce?

Hay quienes te escuchan, quienes te escuchan y entienden y otros que te llaman el “tonto grave”. Pasas a ser el fome. Pero más que buscar que cambien, se trata de entender cuál es la contribución que uno, como hombre, hace sobre la violencia de género y el feminismo, pero sobre esto último, insisto, hay que ir con cuidado. ¡Qué cosa menos equitativa que tomarse espacios de la mujer!

¿Y en lo académico, cómo se hace?

Por ejemplo, incorporando un lenguaje inclusivo como las diferentes identidades de género. Construir frases en femenino, alternándolo con lo masculino para incluir a las mujeres. Incluso, en los ayudantes también, convocando al menos a la mitad de mujeres del total.

¿Y en las nuevas generaciones ves cambios?

Lo que uno pueda enseñar, lo que quede, será un avance. En particular, en mis clases, me gustaría que dejaran en los estudiantes una conciencia sobre el trabajo psicológico en las posiciones subjetivas de poder del hombre heterosexual y que pudiéramos reconocer nuestras propias violencias y privilegios para desde ahí incorporarlas a una nueva vida y un nuevo trabajo profesional”.

Nicolás Schongut, motivado por traspasar conocimientos académicos e incluso personales sobre la equidad de género y el feminismo, dice haber llegado al lugar correcto. “Llegué a una Universidad que arriesga con puntos de vista y no se preocupa por mantener un status conveniente. La posición de la Universidad Alberto Hurtado, ha sido disputada y la ganó en estos 20 años diciendo lo que piensa”.