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Marcela Cornejo, Evelyn Hevia y Germán Morales presentaron el libro Lecturas de psicología y política

dsc_0150El 19 de enero se presentó el libro Lecturas de psicología y política. Crisis política y daño psicológico, de Colectivo chileno de trabajo psicosocial.

La primera edición de este libro fue realizada en 1982, sin pie de imprenta, en Santiago de Chile, declarada como publicada en México por un colectivo chileno de trabajo psicosocial, para evitar la censura y las represalias. La actual reedición estuvo a cargo de Elizabeth Lira, Decana de la Facultad de Psicología UAH.

El texto fue comentado por los psicólogos y académicos Marcela Cornejo, de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Evelyn Hevia, de la Universidad Alberto Hurtado; y Germán Morales, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En las palabras de bienvenida, Elizabeth Lira señaló: “Como ustedes pueden ver por los temas que trata el libro, se intentó producir una reflexión en los últimos meses de 1979 sobre el trabajo que se estaba realizando con las víctimas de violaciones a los derechos humanos. En un esfuerzo por entender cuáles eran los problemas a los que estábamos enfrentados y compartir las experiencias que podían tener las personas que trabajaban en distintas instituciones, así como algunos colegas que hacían este trabajo fuera de Chile con otros grupos de refugiados y exiliados. Parece una locura pensar que estuvimos cinco días pensando y discutiendo estos trabajos. Se grabaron todas las presentaciones, salieron cerca de mil horas de grabación y todas ésas se terminaron editando y compartiendo, llegando a la conclusión que los temas eran muy sensibles como para escribirlos con nuestros nombres, por lo que era necesario disfrazarlos”.

Y agregó: “Hoy están ausentes varios de los autores por distintos motivos. Algunas personas están fuera de Chile […] Pero muchos de los ausentes hoy no están entre nosotros. Y ese esfuerzo, en ese tiempo, de colaboración entre personas e instituciones que lograron este resultado fue de muchos afectos, esfuerzos, reflexiones y compromisos que se expresaron en un trabajo cotidiano en instituciones, sosteniendo las enormes dificultades de mantener este trabajo hasta el fin de la dictadura. El sentido de hacer una reedición es poner a la reflexión de hoy algo que quedó perdido y muy recluido. En esos tiempos se trabajaba con papeles de diarios y eso no resiste el paso del tiempo. Pero también para poder repensar: todos los que trabajamos en estas cosas tenemos que compartir y poner al día […] El libro se hizo conservando las iniciales al revés y los nombres cambiados. Es una manera de mantener una ligazón con la primera edición. Ustedes tendrán que adivinar quiénes son”.

En la instancia de comentarios del libro, Marcela Cornejo indicó: “Conocí y estudié atentamente este libro a principios de los 2000, cuando realizaba mi tesis de doctorado sobre el exilio chileno en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Supe de él a través de mis lecturas y me costó muchísimo conseguirlo. Me lo enviaron fotocopiado desde Chile después de buscarlo intensamente. Hace un tiempo un colega y amigo me regaló uno de los tomos, ya que lo encontró en una feria de libros usados en el Campus San Joaquín de la UC. Aprendí mucho en ese momento de este libro, de sus tratamientos, de sus historias, de sus recuentos; acuerdos y desacuerdos con lo que planteaban algunos autores por sus formas de ver las situaciones de represión política fueron un impulso fructífero para las preguntas y objetos de estudio que yo misma estaba construyendo en mi tesis […] El desafío, la invitación y la incitación de este libro es a seguir hablando, a seguir pensando, a no callar, a no olvidar […] Al releer este libro me resonó la frase de ‘nuestras dignidades’: las de antes, las de ahora, las de los autores del libro y las nuestras resuenan con nuevos ecos con este libro reeditado hoy”.

En tanto, Germán Morales afirmó: “Mirado en perspectiva, este libro logró y vuelve a lograr reaparecer como una contribución científica comprometida que interpela a los derechos humanos”.

También resaltó que los autores, en tiempos de dictadura, “lucharon por defender los derechos humanos y fueron más allá, porque pensaron, nos entregaron modelos terapéuticos y, luego, políticas de reparación. Y no es tímido dejarnos sus testimonios y aportes como un legado para que no nos olvidemos del valor del trabajo colectivo y solidario. Porque, como dice el libro en la página 126: ‘Lo que brilla con luz propia, nadie lo puede apagar’”.

Por último, Evelyn Hevia concluyó: “Éste es un libro que tiene un valor histórico. Esta lectura, que no es fácil, requiere pausas, tiempos, respiros, conversaciones, ya que de este ejercicio surgen un montón de sensibilidades, emociones. Pero no esa emocionalidad que aplasta el sentido crítico, sino que aquella que lo agudiza. Emocionalidades y racionalidades que invitan a tomar la posta, a salir de la zona de confort, a seguir el legado de investigación e intervención e intentar dar respuesta a tantas preguntas que quedan abiertas y continúan sin ser respondidas. Una invitación a interrogar la situación de otras víctimas en el presente, a preguntarnos, por ejemplo, por los niños y niñas en condición de vulneración de derechos; a preguntarnos por los efectos que tiene y tendrá la militarización en el territorio mapuche. Pero también es una incitación a hacer, inventar, encontrarnos entre colectivos de profesionales, rompiendo el aislamiento del modelo de neoliberalización del quehacer académico y profesional […] El libro nos invita a crear y recrear la disciplina psicológica, a entenderla como imposible de ser aprendida y ejercitada si no es en un diálogo inter-multi-transdisciplinar. Este libro y su lectura, para nuestros estudiantes y para nosotros mismos, es la prueba que el saber científico es siempre un producto de la historia”.


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