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El sentido de la participación y el valor de la conversación en el proceso constituyente


Por Carolina Gómez Raby, Psicóloga Social. Profesora Facultad de Psicología UAH y Asesora para el Procesos Constituyente Abierto a la Ciudadanía, Ministerio Secretaria General de la Presidencia.

El Proceso Constituyente Abierto a la Ciudadanía ha sido el mecanismo de cambio constitucional a través del cual se facilitó y canalizó la discusión pública sobre asuntos constitucionales con la ciudadanía1. Esta columna abordará la etapa participativa que se ejecutó durante diciembre de 2015 con la creación del Consejo Ciudadano de Observadores y agosto de 2016 con los Cabildos Regionales 2, cuyo propósito es discutir sobre algunos elementos relevantes del diseño y la metodología del proceso, relacionados con un tema de interés disciplinar que es clave para la psicología social comunitaria: la participación ciudadana.

Ante el desafío de diseñar el proceso de participación, se hizo imprescindible, en primer lugar, entender rigurosamente y desde diferentes perspectivas el problema fundamental al que nos enfrentábamos.
Desde el punto de vista profesional, entender y precisar nuestro objeto de estudio: la Constitución y el significado que tiene como objeto social, esto es la Constitución como un acuerdo social.
Del análisis desplegado llegamos a reconocer que el cambio constitucional en cualquiera de sus formas (parcial o total) y cualquiera fueran sus motivaciones (dar vuelta la página a una constitución
elaborada en dictadura o una necesidad de modernizar a un país por sus cambios sociales) era una demanda ciudadana fundamental, basada en el interés por mejorar la convivencia entre todos. A su vez había que enfrentar al menos dos elementos de contexto social fundamentales. En primer lugar, un clima de alta desconfianza de la ciudadanía ante el actuar autoridades políticas y empresariales e incluso antes organizaciones e instituciones, lo que derivaba necesariamente en una desconfianza con el mismo proceso. Y en segundo lugar, una la ciudadanía ha logrado niveles de empoderamiento tal que le permiten dar su opinión con fundamento sobre lo que quiere de su país y cómo quiere que este se construya.

Pese a la desconfianza, constatábamos interés por participar, y éste se corroboró en el buen número de ciudadanos que acogió la invitación y se involucró en él. La primera demostración, fue el gran
interés por postular a los cargos de facilitadores del proceso, recibiendo 8.691 postulaciones para 206 cargos de facilitadores para el diálogo 3. Más adelante, durante las etapas participativas nos encontramos con 90.939 consultas individuales, 116.156 personas participando en 9.206 Encuentros locales, 71 Cabildos Provinciales que reunieron a 12.852 personas y 15 Cabildo Regionales con 8.621 participantes.

Para que eso se produjera había que diseñar un espacio de debate sobre temas fundamentales de la vida colectiva, que si bien están presentes en los medios y las redes sociales, son principalmente tratados como problemas técnicos de dominio exclusivo de especialistas, o como espacios donde sólo existen posturas muy generales y/o polarizadas.

En este marco, optamos por diseño centrado en el diálogo y la convergencia deliberativa 4: las personas pueden construir acuerdos sobre la Constitución, a la vez que pueden reconocer y discutir acuerdos parciales y desacuerdos entre sí. Todo eso constituye una base pertinente para dar cuerpo a las Bases Ciudadanas para la Constitución 5, las que contendrán los temas en que los ciudadanos están de acuerdo para dar un marco de convivencia en el país. Pero también, los acuerdos parciales y desacuerdos se transforman en tareas pendientes, desafíos, asuntos por resolver.

El proceso debía ser capaz de convocar a todos, lo que exigía satisfacer criterios como lo cercano, lo simple, lo universal, que especialmente evitara ostentaciones intelectuales. El modelo de implementación
incorpora entonces preguntas directas sobre los valores y principios; los derechos, deberes y responsabilidades; y sobre las instituciones del Estado 6. La primera etapa local auto-convocada
otorgó plena libertad a las personas para organizarse, en función de sus posibilidades, estilos, culturas y formas, asegurando además una asistencia metodológica a través de profesionales expertos en
facilitación del diálogo. La posibilidad de que todos comprendieran la actividad propuesta para llegar al objetivo, sumado a la relación uno a uno con los facilitadores, permitió un espacio de confianza y
realidad indispensable para que muchas y diversas personas decidieran participar. El diseño general fue construido de manera participativa estableciendo conversaciones con la Sociedad Civil, Universidades, Centros de Estudio, expertos en procesos participativos, expertos en temas constitucionales, entre otros.

La metodología propuesta e implementada se centró en la conversación, muchas veces criticada en las etapas de diseño. La conversación es la forma más primitiva de comunicación humana, la que suele producir cambios, ya tiene efectos sobre las vidas de las personas. Los seres humanos se van constituyendo en virtud de la historia de sus conversaciones. La conversación es espontánea y genuina, y se adapta a cada integrante 7. Pero además, el proceso invitó a una conversación con incidencia en temas públicos de interés nacional.

La metodología de conversación nacional propuesta podía desarrollarse en distintos “idiomas”, pero con el cuidado de el resultado de cada una de las conversaciones pudiera sumarse con el resultado de las otras, pues todas eran hechas desde la misma pregunta. Para la primera etapa local autoconvocada 8 podrían crearse grupos pequeños (10 a 30 personas), en espacios propios y conocidos, convocados por amigos, colegas, vecinos u otros. Espacios en que las personas pudieron hablar seriamente sobre temas trascendentales para
el país, en un ambiente de confianza, practicando la escucha y también la opinión para aquellos que no creen tener algo que decir. El ejercicio hizo dialogar a distintas generaciones en las familias, a distintas posturas ideológicas entre amigos, demostrando que las personas pueden tanto llegar a acuerdos, como ser capaces de
reconocer diferencias, con claridad y respeto. La conversación permite construir en conjunto, y sus impactos personales y colectivos positivos pueden transformarse en base de bienestar y fortalecer la vida democrática.

La experiencia de los Encuentros Locales Autoconvocados, animó a las personas para conversar sobre la Constitución lo que permitió una adhesión a las instancias institucionales que vinieron posteriormente con los Cabildos Provinciales y los Cabildos Regionales. Éstos debían ser coherentes con el objetivo del proceso y ser coherentes con la fase previa. Se continuó entonces con las mismas preguntas iniciales y se mantuvo el formato de conversación, que permitía a las personas expresarse, en grupos pequeños y con una
tarea específica. La conversación debía avanzar y el método tuvo la virtud de respetar los temas priorizados de las etapas anteriores así como otorgar espacio para nuevas propuestas temáticas. Así como en los Encuentros Locales, la conversación se daba entre iguales, el los Cabildos las conversaciones se dieron entre los distintos 9. En las instancias de Cabildos, las personas estuvieron dispuestas a conversar con otros durante cerca de 6 horas de trabajo, pasando por el ejercicio de conocerse, generar acuerdos para el diálogo y
llegar a un acta acordada entre todos con sus temas comunes y sus diferencias. Las expresiones de las personas que salieron de cada una de estas instancias destacaban la conversación sobre asuntos
importantes para el país, sobre el ejercicio de conversar con otros desconocidos y lograr llegar a resultados concretos. Mi evaluación es que las personas que participaron salieron con una sensación de orgullo por estar en ese momento y en ese lugar tan fundamental.

El valor metodológico del proceso implementado se vincula a la capacidad que logró de producir ciudadanía. Muchas personas de diversos sectores sociales, geográficos, políticos pudieron hablar sobre temas constitucionales, no hubo intermediarios para la construcción las Bases Ciudadanas para la Nueva Constitución 10.
La conversación es una herramienta suficientemente compleja y completa para lograr metas colectivas ya que desafía a las personas a entregar lo suyo a la vez que dejarse afectar por lo que aportan los otros. La psicología social comunitaria debe relevarla como método central particularmente en procesos participativos y generar condiciones para facilitar el diálogo entre los involucrados.

(1) Es posible conocer más detalles del proceso en www.unaconstitucionpara chile.cl
(3) Se consideró la contratación de profesionales especialistas en facilitación del diálogo, sistematización de procesos participativos y asistencia legal en temas constitucionales. Los profesionales fueron seleccionados por el Sistema de Alta Dirección Pública.
(4) El concepto de convergencia deliberativa se refiere a que los ciudadanos van generando acuerdos desde diversas visiones para converger en los temas que les son comunes sobre la Constitución, a través de las distintas etapas.
(5) Las Bases Ciudadanas es un documento que recogerá los acuerdos de ciudadanos y ciudadanas, registrando también acuerdos parciales y desacuerdos de este inédito y democrático proceso. Estas Bases Ciudadanas servirán para que la Presidenta de la República envíe un proyecto de cambio constitucional. (Guía para el diálogo. Qué Constitución queremos para Chile)
(6) ¿Cuáles son los valores y principios más importantes que deben inspirar y dar sustento a la Constitución? ¿Cuáles son los derechos, deberes y responsabilidades más importantes que la Constitución debiera establecer para todas las personas? ¿Qué INSTITUCIONES debe contemplar la Constitución y qué características deben tener?
(7) Recomiendo ver http://tomolapalabra.cl
(8) Se deja fuera de este análisis la Consulta Individual entendiendo que esta es un rescate de opiniones pero que no cabe en la categoría de la conversación. Sin embargo es importante considerarla como una alternativa a muchas personas que decidieron sólo participar en ese nivel.
(9) En los cabildos provinciales y regionales se reunieron personas que no necesariamente se conocían pero que compartían el mismo territorio. La asignación de los grupos para las conversaciones era aleatoria, con la intención de producir esta conversación entre distintos.
(10) En octubre de 2016 se entregaran las bases ciudadanas a la Presidenta, las que serán producto de la sistematización de cada una de las etapas del proceso. La sistematización por etapas está disponible en http://sistematizacionconstitucional.cl