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Alejandra Energici: “Como académicos tenemos mucha libertad para investigar en la UAH”

alejandra-energiciA Alejandra Energici, académica de la Facultad de Psicología UAH que se desempeña en el área social-comunitaria, recientemente le aceptaron dos artículos: Gordura, Discriminación y Clasismo: un Estudio en Jóvenes de Santiago de Chile, en Psicologia & Sociedade; y Feminización de la gordura: estudio cualitativo en Santiago de Chile, en Revista de Psicología de la Universidad de Chile.

“El tema de esta primera investigación está un poco estudiado en los países anglosajones, pero tenemos escasa investigación en habla hispana. La obesidad es un problema médico. La gordura, en cambio, es un problema de orden social. ¿Qué es lo fuerte que apareció en esta investigación? La gordura aparece como un elemento de orden moral. Se define siempre en los grupos de discusión como algo estético, como un problema de salud, pero lo moral aparece muy fuerte. ¿Qué quiere decir eso? En general, la gordura se explica como un problema dentro de las características morales de la persona. Esa persona tiene problemas para el control y la disciplina. Se asocia mucho con la flojera y el sedentarismo. Es novedoso confirmar eso en Chile”, comenta Energici.

Y añade: “La gordura es parte de ciertos mecanismos de reproducción de desigualdades sociales. La desigualdad se marca en el cuerpo. Esta norma moral no se aplica a todos de la misma manera. Es evidentemente más grave para las mujeres que para los hombres. En el artículo sobre género lo que demostramos es que, en el caso de la mujer, se produce una metonimia, es decir, una relación de igualdad de la mujer a su cuerpo. La mujer está vinculada al cuerpo y a cuestiones de orden más frívolo, como la apariencia. En el caso del nivel socioeconómico pasa una cosa diferente, que es la vinculación entre gordura y pereza. Está la idea políticamente incorrecta de que alguien es pobre porque es flojo. En realidad, estamos diciendo que es flojo porque es gordo, no porque es pobre. Cuando se hacen esas relaciones de gordura = flojera, entonces la flojera vuelve a circular dentro de la pobreza. Aquello también puede constituirse como una nueva forma de clasismo. La violencia sobre el cuerpo gordo es más fuerte sobre la mujer que sobre el hombre, pero es más explícita en los niveles socioeconómicos más bajos: les gritan o las insultan en la calle. En los niveles socioeconómicos más altos hay una violencia más indirecta. Por ejemplo, es un cuerpo al que se le obliga ocultarse. No hay problema con que una mujer sea gorda, pero que esté tapada, que no destaque el cuerpo. Eso se considera una transgresión a la norma, porque la norma social indica que el cuerpo debe ser delgado”.

Por otro lado, Alejandra es parte de la segunda generación que ingresó a la UAH. Primero, cursó un Bachillerato en Filosofía y Humanidades; luego, optó por Psicología y pudo realizar un intercambio en Santa Clara University, en Estados Unidos. Años después estudió el Doctorado en Sociología: “Cuando entré a la UAH era otro mundo. Había muchas cosas posibles al estudiar en una universidad emergente. Siempre había cabida para hacer cosas nuevas, y ése sigue siendo el espíritu. Como académicos tenemos mucha libertad para investigar. Ése es el sello de la universidad. No se le impone a nadie qué es lo que debe trabajar. Acá se investiga lo que cada académico quiere estudiar”.


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