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Grupos de estudio Fondecyt y evaluación de proyectos: Lo urgente es el financiamiento

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Carta de Antonia Larraín

A Natalia Muñoz:

profesora-antonia-larrain2Mucho se ha discutido en las últimas semanas acerca de Fondecyt, a propósito del estudio de Alberto Mayol y Javiera Araya. Mi intención no es referirme a ese estudio aquí, sino solo y brevemente aclarar la tarea que tienen los grupos de estudio en la evaluación de los proyectos Fondecyt.  Natalia Muñoz Barrera afirma en su columna Los vicios de Fondecyt que los grupos de estudio evalúan y asignan puntaje a los proyectos Fondecyt.

Es importante aclarar que los proyectos Fondecyt de Iniciación y Regular NO son evaluados por los grupos de estudio. ¿Cuál es el rol que tienen los grupos de estudio entonces en su evaluación? La gestión de la evaluación: Los grupos de estudio reciben los proyectos, los revisan, y eligen 6 evaluadores para cada proyecto, los que son escogidos por su experiencia académica y trayectoria investigativa en el tema. Los proyectos son enviados a evaluar a aquellos pares que acceden a realizar la evaluación.

Los grupos de estudio luego reciben las evaluaciones de los pares, las revisan en orden de llegada (las tres primeras), realizan las evaluaciones curriculares de los investigadores responsables (de acuerdo a los criterios que ha fijado cada grupo de estudio y son públicos al momento de la postulación) y cierra las evaluaciones. Ningún miembro del grupo de estudio que tiene alguna relación con el o la postulante (o que está postulando) está presente en ninguna etapa de discusión del proyecto (elección de evaluadores ni revisión de evaluaciones), ni accede por sistema a información relacionada con el proyecto en ninguna etapa.

¿Quiere decir esto que el proceso carezca de problemas? No. Dos son los problemas más importantes que existen en esta etapa. El primero es laescasez de evaluadores.
Un porcentaje altísimo de los pares no acepta evaluar proyectos. La evaluación no involucra remuneración e involucra una dedicación altísima de tiempo. En muchas ocasiones pares muy idóneos para realizar la evaluación se excusan de manera sistemática y repetida de evaluar, aún cuando sus propios proyectos han debido ser evaluados por otros investigadores que si se han dado el tiempo, para que ellos puedan estar tan ocupados ejecutándolos. Segundo, las evaluaciones no están exenta de sesgos. Toda evaluación inevitablemente involucra sesgos políticos, ideológicos, teóricos, metodológicos, epistemológicos, entre otros. Cuando Mayol y Araya hablan de la no neutralidad de las asignaciones, es aquí, en la evaluación de pares, donde se juega de manera más importante la inevitable falta de neutralidad. La diferencia es que probablemente no se trata de que opere una política partidista, sino una política académica: opera el ejercicio del poder de quien está en posición de ejercerlo y puede micro decidir cómo y qué se investigará en el campo de su experticia en el corto plazo.  ¿Qué hace el Grupo de Estudio ante esto? Revisa colegiadamente (sin la presencia de quienes se han vetado por cercanía a los postulantes) las evaluaciones para revisar que los puntajes están justificados y los comentarios sean justos con el proyecto y correspondan al tipo de observaciones realizadas. En el caso de haber sospecha de una evaluación sesgada, el grupo de estudio decide acerca de su omisión de manera justificada y por escrito (escrito que es revisado por los Consejos), e incluye la próxima evaluación que recibió el sistema (si la hay) que hasta ahora ha permanecido desconocida para los miembros del grupo de estudio. En resumen, el grupo de estudio conoce y revisa las primeras tres evaluaciones de pares que llegan al sistema (el resto permanece oculta). En caso de sospechar de evaluación injusta o sesgo, omite esa evaluación (sin posibilidad de volver a atrás) y accede a una nueva evaluación (la cuarta en orden de llegada). En resumen, más que evaluar y asignar puntaje discrecionalmente, el grupo de estudio escoge a los pares y revisa las evaluaciones cuidando la minimización de sesgos en el proceso de evaluación de pares. Todo este proceso es cautelado con extremo rigor y profesionalismo por un actor que es esencial y casi invisible: los coordinadores de los grupos de estudio, funcionarios de Conicyt que lideran paso a paso las distintas etapas del proceso imponiendo criterios y resguardando que el procedimiento ocurra como debe ocurrir.

Fondecyt es una institución que está gestionada de manera muy importante por investigadores, y esa es una gran fortaleza que creo debemos cuidar. Esto permite minimizar la burocratización y mantener un criterio académico en contra de un criterio político-partidista. Es entendible, entonces, que miembros de grupos de estudio y consejos superiores se adjudiquen fondos en los años que realizan estas tareas. Estas tareas las realizan académicos que son investigadores Fondecyt activos y que, justamente por su experiencia y trayectoria, son llamados a realizarlas. No se trata de que se adjudiquen proyectos por primera vez porque son miembros del grupo de estudio; están ahí porque ya tienen proyectos Fondecyt adjudicados anteriormente. ¿Es una situación ideal? No. ¿Sería mejor que no pudiesen adjudicarse proyectos mientras ejerciesen esas funciones? Sí. Pero yo me pregunto: ¿Qué investigador activo suspendería su carrera académica, es decir, la posibilidad de postular a Fondecyt, por ser parte de la gestión de Fondecyt? Si impedimos a los miembros del Grupo de Estudio o Consejo Superior la posibilidad de postular a Fondecyt la salida es burocratizar Fondecyt y entregar su gestión a personas que no están ligadas a la investigación, que pueden no estar interesadas en ella, y que pueden cambiar con cada cambio de gobierno.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta, que si un miembro de un grupo de estudio, igual como cualquier otro investigador, se asigna un proyecto Fondecyt, es porque su proyecto es muy bueno. Ningún proyecto que no sea muy bueno se adjudica financiamiento, independiente de quién sea el autor. Sin embargo, sí hay proyectos muy buenos que quedan sin financiamiento. Esto ocurre ya sea porque el currículum del investigador, según los estándares que fijan los grupos de estudio siguiendo criterios disciplinares y convenciones internacionales (todos abiertos a discusión), no es suficientemente competitivo; o porque no alcanza el presupuesto y se corta justo antes del puntaje que obtuvo el proyecto. Este último es uno de los principales problemas y riesgos vigentes y urgentes que toda esta discusión reciente ha pasado por alto: la caída dramática en el financiamiento de Fondecyt el año 2016, aún cuando el porcentaje de doctores y la cantidad de universidades que los contrata va en aumento, producto esperado de una política pública reciente del país. Esto no es solo un riesgo para el financiamiento de esos muy buenos proyectos que pueden quedar sin ejecutarse porque, habiendo obtenido un puntaje menor que otros proyectos, cayeron fuera del presupuesto disponible. También pone en riesgo la continuidad de los pilares del proceso: los coordinadores de los Grupos de Estudio, y otros funcionarios fundamentales de Fondecyt, que trabajan en condiciones de altísima precariedad e inestabilidad.

La política de gratuidad es un paso fundamental en el acceso equitativo de los jóvenes a, -y mantenimiento en-, la educación superior del país. Pero no podemos correr el riesgo de apoyar el financiamiento de la matrícula a costa del financiamiento de la investigación en las universidades: ¿Qué tipo de profesionales se formarán en universidades cuya investigación decae o está en riesgo? ¿Para qué financiar la formación de gran cantidad de doctores y postdoctores para luego no estar disponible para financiar sus muy buenos proyectos? El principal problema de Fondecyt es su falta de financiamiento; la precariedad laboral de los funcionarios, y del personal técnico y de apoyo de los proyectos, y la caída abismante en la cantidad de proyectos que podrán ser adjudicados.

La mayoría de quienes somos parte de los grupos de estudio tenemos o hemos tenidos proyectos Fondecyt a nuestro cargo, pero también hemos perdido proyectos. No todos los proyectos que hemos perdido han sido muy buenos. Quedan fuera proyectos muy buenos por falta de financiamiento, pero también quedan fuera proyectos mediocres que no deben ser financiados. Es importante que como investigadores mantengamos una actitud crítica ante nuestras propias producciones que nos permitan mirarlas y mejorarlas, y no atribuir la falta de éxito en la asignación a la conspiración universal. Es urgente que contemos con más financiamiento, pero financiamiento para financiar solo muy buenos proyectos.