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La infertilidad en los tiempos de las nuevas tecnologías reproductivas


Por Rubén Araya & Francisco Reiter, Académicos Área de Psicología Clínica, UAH.

Desde finales del siglo XIX y más fuertemente desde la década de 1980 la medicina reproductiva ha tenido un desarrollo espectacular que ha venido a transformar de forma radical, y al parecer irreversible, el campo de la procreación humana. En su intento por dar solución a los problemas de fertilidad, la medicina ha desarrollado una serie de técnicas y métodos que no sólo permiten acceder a la paternidad a parejas cuyas condiciones biológicas se los impiden, sino que han modificado y transformado radicalmente nuestra concepción del origen de la vida humana y los intercambios entre los sujetos en torno a la perinatalidad y la filiación.

De esta forma los procesos ligados a la reproducción humana han comenzado a generar una serie de diálogos y debates, poniendo a la procreación en un terreno que desborda el de la intimidad familiar en que solía desarrollarse. De las antiguas imágenes simbólicas, como la de la Sagrada Familia acogiendo a su hijo recién nacido en un sencillo pesebre en Palestina, queda bastante poco al lado de los complejos escenarios que hoy en día podemos observar cuando se trata de hallar un modo y un lugar donde poder traer al mundo al hijo tan deseado (1).

Desde un punto de vista histórico, podríamos decir que la infertilidad ha pasado de ser entendida en la Antigüedad como un fenómeno religioso (2), en tiempos de la Colonia como un estado social, a convertirse en la época moderna en una condición médica (3). En este sentido, el siglo XXI parece ser el escenario de una nueva modificación transformándola en un problema bio-psico-social. Lo que, incluso, ha llevado el debate respecto de su diagnóstico más allá de las fronteras de la investigación científico-médica tradicional. En 2004, por ejemplo, un grupo de médicos de diferentes países publicó un artículo donde proponían terminar con el diagnóstico de infertilidad, sustituyéndolo por un informe detallado de la evaluación médica de los sujetos y un pronóstico de su situación relacionado con los medios disponibles para intervenir. Luego de una presentación de diversas problemáticas clínicas que suelen impedir un diagnóstico certero de la infertilidad en todos los casos, los autores constaban que aquello que unifica las demandas de asistencia médica a la procreación no es otra cosa que el dolor subjetivo que sienten las personas y que los mueve a pedir ayuda a la medicina (4). Esto constituye uno de los primeros pasos realizados formalmente por los médicos en dirección a reconocer que desde su constitución misma el fenómeno de la infertilidad desborda los límites de la biología.

Frente a este tipo de escenarios, la OMS ha realizado grandes esfuerzos por unificar criterios, en muchos casos impulsada por movimientos de pacientes que promueven la definición oficial de la infertilidad como una enfermedad con el fin de que esta pueda tener cobertura en los sistemas de salud, sean públicos o privados (5). Sin embargo, hoy podemos encontrar definiciones de infertilidad que escapan a los criterios OMS al intentar abarcar la totalidad del fenómeno que afecta a las personas que se ven imposibilitadas de concebir un hijo. Por ejemplo: “the inability to naturally conceive, carry or deliver a healthy child” (6) . Con lo cual ya no sólo se tendría en cuenta las dificultades que clásicamente han formado parte del problema sino que también a aquellas que dicen relación con el tipo de hijo al que una persona puede llegar a dar a luz, lo que hoy puede ser conocido en varios casos con bastante precisión desde estadios tempranos del desarrollo embrionario. Perspectiva que nos pone de lleno en el debate sobre el así llamado “aborto terapéutico” y la decisión de los padres de acoger a hijos que presentarán alteraciones que podrían hacerlos incompatibles con la vida desde el punto de vista de su sobrevivencia hasta aquellas que dicen relación con su compatibilidad con una determinada forma de vida asociada a valores culturales y subjetivos; como es el caso de países que permiten la interrupción de embarazos en casos de Síndrome de Down.

Por otro lado, el escenario actual ha abierto la posibilidad a que personas impedidas de procrear producto de su condición sexual o de pareja tengan la posibilidad de acceder a la paternidad; situaciones que han llevado a una profunda reflexión en torno a lo que algunos autores han llamado infertilidad sociológica (7), que ha permitido que en algunos casos los estados se planteen la posibilidad de que los sistemas de salud incluyan en su cobertura a estos sujetos sin diferenciarlos de aquellos que sufren de una infertilidad biológicamente comprobable (8). De este modo el problema de la infertilidad, y de la procreación en general, comienza a entrar a una fase donde su definición depende de un sinnúmero de factores que sobrepasan con creces su comprensión como entidad médica o enfermedad para entrar de lleno al terreno de la construcción de nuevas subjetividades. Esto plantea nuevos desafíos a la psicología, en el sentido que la infertilidad trasciende como problema el ámbito de lo somático para ejercer sus efectos en la esfera de la salud mental, moviéndonos a buscar nuevas formas de aproximación al fenómeno que no descansen sobre los modelos psicológicos clásicos, y sean capaces de integrar las diferentes dimensiones (éticas, políticas, subjetivas, médicas) que concurren en el fenómeno de la infertilidad.

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(1) En https://youtu.be/pQGlAM0iWFM es posible encontrar un buen ejemplo de los nuevos escenarios abiertos por las nuevas tecnologías reproductivas.

(2) Gonzalès, J (1996) Histoire naturelle et artificielle de la procréation. Paris, Bordas.

(3) Marsh & Ronner (1996) The empty cradle. Infertility in America from colonial times to the present. Baltimore, The John Hopkins University Press.

(4) Hebbema, Collins, Leridon, et al. Towards less confusing terminology in reproductive medicine : a proposal. Fertility and Sterility, 82(1), 36-40.

(5) Por ejemplo el colectivo “Queremos ser padres” que ha realizado una labor fundamental para lograr avances en esta materia en nuestro país. https://es-la.facebook.com/queremosser.padres/

(6) Deka & Sarma (2010) Psychological aspects of infertility. British Journal of Medical Practitioners, 3(3), 32-33.

(7) Delaisi de Parseval, G. (2008) Famille à tout prix. París, Seuil.

(8) Warnok, M (2002) Making babies. Is there a rigth to have children? Osford, Oxford University Press.