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¿Existe la depresión postparto en hombres?


Por Francisca S. Pérez Cortés, Académica Área de Psicología Clínica, UAH.

El 20 de noviembre fue el lanzamiento público del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (MIDAP, www.midap.org), centro científico interdisciplinario cuya finalidad es generar conocimiento basado en una comprensión multidimensional de la depresión en interacción con la personalidad. El Programa de Intervención en Vínculos Tempranos (PiVT) de la Facultad de Psicología firmó un acuerdo con este centro con el fin de desarrollar una colaboración científica que aporte en investigación, incorporación de tecnologías y formación profesional.

La depresión es un problema de salud pública de gran prevalencia y relevancia en nuestro país y en el mundo, siendo una de las patologías más frecuentes en la población y con mayor impacto en calidad de vida. Actualmente constituye la enfermedad mental de mayor prevalencia en el mundo, afectando alrededor de un 15% de la población general, proyectándose que el año 2020, la depresión alcanzaría el segundo lugar del ranking AVAD (años de vida ajustados por discapacidad, lo que significa la suma de años de vida potencial perdidos). Chile se ubica por sobre el nivel mundial de diagnóstico de depresión, con un índice de un 17,2% según la Encuesta Nacional de Salud 2009-2010 (8,5% en hombre, 25,7% mujeres). Estudios nacionales e internacionales indican que la enfermedad depresiva tiende a concentrarse en el período de vida fértil de la mujer y afecta, en especial, a las mujeres de menor nivel socio-económico (1).

Los primeros meses después del nacimiento de un hijo(a) entre un 10 y un 30% de las madres sufren de depresión postparto (2). En Chile entre un 20,5 y un 50,7% de las madres sufre de síntomas inespecíficos de depresión y/o ansiedad durante el puerperio, pero cuando se realizan evaluaciones más rigurosas (3), se observa que alrededor del 10% de las mujeres desarrolla una depresión postparto.

La depresión postparto (DPP) se caracteriza por cambios en los hábitos de sueño y alimentación, tristeza, irritabilidad, ansiedad, dificultades para enfrentar las situaciones, pensamientos negativos, miedo a estar sola, confusión o pérdida de memoria, pérdida de concentración, sentimientos de culpa, pérdida de autoconfianza y pensamientos de autoagresión o de agresión hacia el bebé. Diversas investigaciones han mostrado que ésta tiene efectos negativos a nivel personal, familiar y en el desarrollo de los niños(as) (4 y 5).

También en los padres se pueden manifestar trastornos depresivos durante el postparto, pero este fenómeno ha recibido poca atención de parte de los investigadores y clínicos. La literatura emergente en depresión paterna sugiere que al igual que las madres, los padres están en mayor riesgo de presentar sintomatología depresiva durante el período gestacional y el postparto (6), existiendo estudios que han encontrado una relación positiva entre la depresión postparto paterna y materna (7). Un meta-análisis publicado en el Journal de la Asociación Médica Americana (JAMA) estima una prevalencia de un 10.4% en la población general, cifra que aumenta durante el segundo trimestre postparto.

Se sabe que la depresión postparto en padres impacta el desarrollo emocional y conductual en bebés y niños(as), afecta la dinámica familiar, la satisfacción marital y la economía de países industrializados. Sin embargo, a pesar de estos antecedentes, el conocimiento de la depresión paterna aún es incipiente y más estudios son necesarios. En Chile no tenemos estudios al respecto, por lo que resulta tremendamente importante avanzar al respecto, sobre todo si aspiramos a generar las condiciones para una igualdad de derechos entre hombres y mujeres y una corresponsabilidad en la crianza. De esta forma el PiVT se constituye en una plataforma desde la cual se pretende aumentar el conocimiento científico en este y otros temas relacionados con infancia temprana, considerando la importancia de contar con datos locales que permitan pensar, diseñar e implementar intervenciones “hechas a medida” que alivien las dificultades en la relación entre los niños(as) y sus cuidadores, fomentando un desarrollo integral.

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(1) Graciela Rojas y colaboradores, 2013. Estudio: Análisis de la situación de uso de servicios y acceso a tratamiento de la depresión postparto en Centros APS de la Región Metropolitana. Universidad de Chile.
(2) Milgrom,J.,Martin,P.R.,Negri,L.M.,1999.Treating postnatal depression. A psychological approach for health care practitioners. Wiley, Chichester.
(3) Entrevistas clínicas y criterios diagnósticos operacionales.
(4) Gotlib IH, Whiffen V, Mount J, Milne K, Cordy N. Prevalence rates and demographic characteristics associated with depression in pregnancy and postpartum. J Consult Clin Psychol. 1989;57(2):269- 274.
(5) Beardslee WR, Versage EM, Gladstone TR. Children of affectively ill parents: a review of the past 10 years. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 1998; 37(11):1134-1141.
(6) Goodman JH. Paternal postpartum depression, its relationship to maternal postpartum depression, and implications for family health. J Adv Nurs. 2004; 45(1):26-35.
(7) Paulson JF, Keefe HA, Leiferman JA. Early parental depression and child language development. J Child Psychol Psychiatry. 2009;50(3):254-262.