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Salud mental y migración: el trabajo de PRISMA


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Margarita Becerra Lizana* y Laura Altimir Colao**

*Psicóloga y Licenciada en Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile. Diplomada en Estudios Complementarios en Antropología DEC, Universidad Católica de Lovaina (UCL), Bélgica. Post grado en Terapia Familiar e Intervención Sistémica, Institut Provincial de Formation Sociale, Namur, Bélgica. Directora Programa PRISMA

**Psicóloga y Licenciada en Psicología, Universidad Diego Portales. Magister en Psicología Clínica: Mención Estudios de la Familia y la Pareja, Universidad Diego Portales. Post Título en Terapia Sistémica de Familias y Parejas, Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF). Psicóloga Programa PRISMA

Chile, al igual que otros países de la región, está inserto en un proceso globalizado de progresiva migración. Este fenómeno ha generado el establecimiento de un grupo cada vez mayor y heterogéneo de personas de origen extranjero que residen en nuestro país y que, por lo tanto, están sujetos a las leyes, deberes y derechos del contexto nacional. A pesar de que ha habido iniciativas legislativas para incorporar a esta población de manera justa a nuestra sociedad, en la práctica las dificultades se multiplican. Desde la aplicación de leyes y normativas, hasta la realidad de la vida en colectividad, posibilitan por una parte, la discriminación, los prejuicios, condiciones laborales y económicas precarias, y por otra, la falta de información acerca del acceso a servicios y posibilidad de ejercicio de derechos.

La migración es un fenómeno complejo cuyas repercusiones en la salud y salud mental se encuentran en proceso de ser dimensionadas. Como antecedente, estudios demuestran que el migrante tiene una adecuada salud física al momento de su llegada al país de acogida. Sin embargo, al entrar en juego variables socioeconómicas y estructurales que puedan empobrecer la situación de vida y producir un deterioro de las condiciones de salud, disminuye el bienestar psicosocial del que gozaban en su país de origen (Vázquez- De Kartzow, R., 2010; Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile, 2008; Demoscópica, 2009).

Todos estos factores contribuyen a que las personas migrantes queden en una situación de vulnerabilidad social. Se suman también, condiciones de vulnerabilidad personal, especialmente cuando experimentan la enfermedad en un contexto que les es ajeno y donde, además, hay falta de soporte social y sufrimiento asociado a la exclusión. Es ahí donde se hace evidente la falta de recursos del migrante para recuperar su estado de salud (Núñez, L., 2008). Cuando la persona se enferma, intenta mejorarse utilizando los marcos de referencia y recursos que les son familiares y accesibles y que les proporcionan conocimiento acerca de cómo enfrentar la enfermedad. Para un creciente número de personas migrantes, este apoyo desaparece una vez que llegan al país de acogida, donde la mantención de la salud no siempre es posible.

En el ámbito sanitario, Chile ha realizado importantes avances para garantizar el acceso y la equidad de la población migrante al sistema de salud pública, en particular en la protección de grupos vulnerables como mujeres embarazadas, niños y niñas menores de 18 años (en cualquier situación migratoria), además de asegurar atención de urgencia para población migrante general. Sin embargo, la implementación de estas iniciativas legislativas se dificulta por la insuficiente difusión de las normativas y la falta de capacitación de los profesionales de la salud frente a contextos y temáticas migratorias.

La situación del migrante económico y las condiciones de vulnerabilidad social y personal mencionadas, son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad mental. Se agregan las brechas idiomáticas y culturales, además de la dispersión geográfica de las familias, que puede deteriorar los vínculos afectivos cercanos, redes de apoyo fundamentales en caso de necesidad.

Existen evidencias científicas que señalan la presencia importante de trastornos del ánimo y de ansiedad en esta población. Sin embargo, revisando estudios nacionales e internacionales referentes a migración y variables en salud mental, se constata que los hallazgos no son concluyentes. Esto, ya que el diseño metodológico de los estudios es diverso, los tipos de muestreo son variables y los instrumentos de medición no están adaptados ni estandarizados a la heterogeneidad que caracteriza a esta población (Becerra, M. y Altimir, L., 2012).

Resulta relevante entonces, comprender las necesidades específicas de esta población en el área de la salud mental. Relevar esta temática apela al acceso y a la oferta de servicios en calidad de igualdad y equidad, y constituye un intento por acortar la brecha social que se ha generado con el desarrollo histórico del fenómeno migratorio, en particular en este ámbito.

Buscando responder directamente al desafío de ofrecer atención en salud mental para la población migrante, solicitante de asilo y refugiada, la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado desarrolla el Programa PRISMA: Programa de Atención en Salud Mental para Migrantes y Refugiados. Este programa ofrece servicios que incluyen psicoterapia individual, familiar y de pareja, intervención en crisis, intervención psicosocial y co-terapia psiquiátrica. Además del desarrollo de líneas de investigación clínica con población migrante y de docencia clínica.

Desde su creación en el año 2008, PRISMA ha logrado poner a disposición de la población un equipo de profesionales compuesto por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y sociólogos. El modelo de trabajo es interdisciplinar e incorpora de manera transversal la dimensión intercultural y el anclaje contextual de la especificidad de la experiencia migratoria y de refugio. Además, el programa trabaja de manera interinstitucional, en estrecha vinculación con iniciativas afines, tanto académicas como de la sociedad civil, de organismos internacionales y del estado.

La experiencia recogida desde el quehacer clínico y psicosocial, junto con la investigación clínica con casos de personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, han revelado problemáticas que integran múltiples dimensiones: jurídicas, sociales, psicosociales, psicológicas y somáticas. Estas y otras dimensiones se entrelazan e interactúan entre sí y están ancladas en contextos regionales y nacionales, políticos, económicos, tanto colectivos como individuales, generando escenarios de intervención de alta complejidad.

En este sentido, la detección, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de casos de personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas, requieren de una mirada crítica, que interrogue los dispositivos tradicionales de intervención interdisciplinar en salud mental, incorporando la multidimensionalidad del fenómeno migratorio y la perspectiva subjetiva del migrante. Es así como desde PRISMA damos cuenta de la apremiante necesidad de formalizar servicios específicos en salud mental para nuestros usuarios, una realidad que está invisibilizada por desconocimiento de la especificidad temática y la falta de políticas públicas en salud mental asociadas a la migración.


Referencias

Becerra, M. y Altimir, L. (2012) El derecho a la salud de los niños y niñas migrantes y refugiados, contextos y especificidad en salud mental. En ACNUR, OIM, UNICEF (Ed.) Los derechos de los niños, niñas y adolescentes migrantes, refugiados y víctimas de trata internacional en Chile: Avances y desafíos. Santiago: Andros Impresores.
Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile (2008). Diagnóstico y factibilidad global para la implementación de políticas globales de salud mental para inmigrantes de la zona norte de la Región Metropolitana. Santiago: Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile, Ministerio de Salud, Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Courtis, C. (2010). Marcos institucionales, normativos y de políticas sobre migración internacional en Argentina, Chile y Ecuador. En Martínez, J. (Ed.), Migración Internacional en América Latina y el Caribe (CEPAL).
Demoscópica (2009). Diagnóstico y factibilidad global para la implementación de políticas locales de salud para inmigrantes en la Zona Norte de la Región Metropolitana. Santiago: Demoscópica S.A., Ministerio de Salud, Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Fernández, R. y Stefoni, C. (2011). Mujeres inmigrantes en el trabajo doméstico: entre el servilismo y los derechos. En Stefoni, C. (Ed.), Mujeres inmigrantes en Chile. ¿Mano de obra o trabajadoras con derechos? Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Chile.
Núñez, L. (2008). Living on the Margins: Illness and Healthcare among Peruvian Migrants in Chile. (Doctoral Thesis, Faculty of Medicine, Leiden University Medical Center (LUMC), 2008). Netherlands: Leiden University.
Vásquez-De Kartzow, R. (2010). Nuevos actores de la epidemiología en tiempos de globalización. En Agar Corbinos, L. (coord.) Migraciones, salud y globalización: entrelazando miradas, Editorial Biplano, OIM/OPS/MINSAL, Santiago.

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